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Todas esas cosas siguen vivas

$ 450,00

Un animal cambia su piel. Se desprende violentamente de ella y la observa. Sabe exactamente que él era eso y ahora ya no lo es, sabe cuántos anillos de tiempo tiene, sabe qué clase de ternura dejó atrás. Esa es Leonor en su escritura. Feroz y absolutamente lúcida. Su poética del cuerpo como territorio no da tregua. Y sus heridas, desprendidas en estos textos, como puertas, sótanos o ventanas, aparecen cada una como lugares/excusas de dramaturgia. Todas esas cosas siguen vivas, es una ofrenda a todos los restos. Una arqueología impúdica y desolada de las relaciones humanas y del artefacto familiar. Entonces, el lenguaje bastardo se articula seco y en su propio vértigo, presenciando lo que pasa a la vez que se constituye en palabras. Como si los diálogos hubieran implotado en ella, la única sobreviviente de esas partículas de guerra, la que lo dice todo.

★ Leonor Courtoise
Su primer poema lo escribió a los ocho años pero lo perdió, después, en la adolescencia, empezó a inventar palabras que anotó en las paredes de una casa que ya no existe y a estudiar diccionarios que no recuerda. Recuerda casi todo, incluso el momento exacto de la primera vez que leyó un cartel en la calle. Aprendió a leer tarde y creyó tener dificultades cognitivas, pidió que le hicieran estudios y la llevaron con unas señoras que dijeron que todo bien que ya iba a empezar y así fue y no paró nunca. Supo ser Inés Durán, ahora se anima a usar su nombre. Todas esas cosas siguen vivas es su primer libro de poesía.

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